La Moradita: ni Chicha ni Inca Kola

Luego de 80 años de historia, Inca Kola lanza al mercado, mediante una agencia de marketing, un nuevo sabor de bebida gasificada: La Moradita. De gusto atrevido porque se trata de mezclar dos bebidas icónicas en el imaginario y la cotidianidad peruana: la chicha morada y la Inca Kola en una misma botella.

La creación de un ícono peruano

En el Perú, nuestros símbolos de identidad no guardan mucha relación con los símbolos patrios, como pueden ser la escarapela o la bandera, pues ambos son mostrados solo en el mes patrio. En nuestro país, se generan íconos de identidad más por la costumbre, tradición o comunicación. Algunos ejemplos son: el Sublime, Machu Picchu, la Costa Verde, los helados D’Onofrio, el tigre rugiente de los microbuses y, por su puesto, Inca Kola.

Inca Kola no es una bebida gasificada más, está ligada estrechamente a la mente del consumidor peruano. Es más, es diferente a todas: es amarilla. Tiene una larga tradición que nace en 1935, un año antes de la llegada de Coca-Cola al Perú.

En el imaginario peruano es difícil concebir un chifa sin Inca Kola, en ese terreno no entra otra bebida, a lo sumo té y filtrantes. Más aún, tiene una enorme batalla ganada: ha vencido al monopolio gasificado a nivel mundial de la Coca-Cola. Por eso, a la transnacional no le quedó otra que aliarse a su contendor.

En los años noventa se asoció a la cadena de fast food peruana Bembo’s –actualmente en sociedad con Pepsico– y pudo romper la exclusividad que tenía McDonald’s para vender la gaseosa amarilla.

Sumado a todo esto, la publicidad ha hecho que la Inca Kola sea un producto bandera. Las buenas campañas publicitarias de la marca, ha ayudado bastante a consolidar este ícono en el imaginario nacional, pues los anuncios remiten a la creatividad, peruanidad y gastronomía, afectos y experiencias habituales en nuestro país.

Asimismo, su eslogan de toda la vida, solo confirma esta consolidación en el imaginario peruano: Inca Kola, la bebida de sabor nacional.

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El riesgo del cambio

En octubre, Inca Kola lanzó al mercado su nueva gaseosa: La Moradita de Inca Kola. No es simple coincidencia la fecha en alusión al mes morado, como pidiendo el milagro de que todo vaya bien. Aunque el trayecto más que difícil, es un tremendo desafío que linda con lo utópico. ¿Por qué? Porque en esta gaseosa pone en juego dos íconos muy arraigados de nuestra peruanidad: la chicha morada y la Inca Kola.

Solo la madurez de una marca puede darse el lujo de arriesgar en nuevos campos e implementar nuevas estrategias para mantener el liderazgo. Inca Kola siempre lo hace. Bien o mal, pero se arriesga. Alrededor de su marca emblema, la gaseosa de hierba luisa, siempre ha innovado con otros productos, como por ejemplo, la versión Zero –antes diet y, posteriormente, light–, el helado Inca Kola de D’Onofrio y el chicle Inca Kola Topline Zero. De estas piezas, la única que ha tenido mejor acogida es el primer producto.

Cabe suponer, que la fidelización a esta marca por parte del consumidor peruano radica en el formato de gaseosa, en botella. De ahí pudo haber surgido la idea de que el nuevo producto con el que debe arriesgar la marca debe ser también una bebida con sabor de peruanidad, de sabor nacional. Así, le llega el turno a La Moradita de Inca Kola.

No es tampoco que se tomen riesgos así porque sí, o se combinó sabores icónicos por el simple gusto de ver qué resulta. Detrás, hay todo un largo y sesudo estudio de investigación.

Justamente por tener una de las marcas más icónicas del Perú –Inca Kola— sabemos que es una cuestión muy delicada”, manifiesta un portavoz de la empresa en una entrevista, “Hicimos más de 10 estudios de mercado y todas las investigaciones alrededor del producto. Desde el concepto, el desarrollo de la etiqueta, el color y el sabor; todo fue testeado[1].

El tiempo de inversión en desarrollo y economía fue de dieciocho meses. Pero ningún estudio de mercado predice el éxito en un producto novedoso, solo reduce riesgos o afina oportunidades. Todo depende del gusto y la aceptación de la gente. Y eso es terreno de la subjetividad.

Ni chicha ni Inca Kola

Desarrollamos un producto que no es chicha morada con gas, sino una bebida gaseosa con sabor a chicha. Es decir, no es que le pones gas a la chicha morada y ya está. Se desarrolla una gaseosa, con todas las propiedades que ello implica y, de ahí, se trabaja el sabor de la gaseosa para que sea el de chicha morada[2], señala el mismo portavoz.

Pero el consumidor peruano acaba de sentenciar que la chicha morada y la Inca Kola no es una buena mezcla. Automáticamente, una vez lanzado al mercado este nuevo producto, hubo un primer acercamiento del consumidor por curiosidad; luego, la lluvia de análisis, catas y críticas de todos lados, sobre todo de redes sociales. Se le acusa de ser una mala versión gasificada de un caramelo de chicha morada o de las de sobre.

El peruano siempre hará una defensa férrea cuando se menoscabe el orgullo de sus íconos de identidad, como por ejemplo, cuando se menciona que nuestra gastronomía no es tan buena ni tan saludable –sino, pregúntenle al escritor Iván Thays sobre el bullying que le cayó. De igual manera, de la Inca Kola y la chicha morada, porque es tradición, cultura y, sobre todo, identidad.

Por eso, para empezar, no es buena idea mezclar dos íconos patrios. Ni en la gastronomía con tanta fusión que hay se mezcla papas con camotes. A esto se añade que el consumidor peruano es conservador en cuanto a innovaciones en propuestas y sabores.

Por parte de Inca Kola, se afanan en precisar que se trata de una gaseosa “con sabor a chicha”, que no es una Inca Kola de chicha. Es La Moradita de Inca Kola. Pero no logra convencer a nadie con ese argumento porque hay conceptos y sabores que ya están dentro del imaginario peruano, es más, late en corazón blanquirrojo y no hay nadie quien pueda convencerlo de lo contrario.

Esta nueva incursión arriesgada de Inca Kola parece que solo logra convertirse en un “Frankenstein gaseoso”, en algo que quiso ser pero no llega a ser. Es más, en un diario local le dieron a catar a la especialista Soledad Marroquín que realice un análisis del producto y estas fueron sus observaciones:

En vista el color desilusiona. No es morado, más bien lila pálido. Llama la atención la poca cantidad de burbujas que se van perdiendo rápidamente.

En nariz sobresalen los olores químicos, el dulce intenso, a caramelo y caramelo de piña y limón. La boca es muy dulce, se concentra al centro de la lengua. La acidez es alta, deja el borde de la lengua con acidez metálica nada agradable. Se ratifica la poca presencia de burbujas.

En resumen, un producto que no tiene recuerdo a la chicha morada, más bien un mal remedo que sigue los pasos de las chichas de sobre. Es más, pareciera que el equipo de producción no ha hecho mucho esfuerzo en su elaboración, tan solo agregar agua y gas a un sobre de chicha en polvo”.

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¿Por qué no convence?

Dicen que el principal error está en meterle gas a una bebida que no necesita de este.

La chicha morada es una de las bebidas más tradicionales y preferida de los peruanos. Su esencia de ser buena y muy aceptada radica en que para su elaboración se utiliza ingredientes naturales –más aún, el maíz morado es un insumo nativo.

El peruano identifica al contacto si una chicha es natural o no, ese discernimiento lo hemos aprendido en la cocina de casa. Existen versiones de chicha en sobre o embotelladas con preservantes y demás aditivos, pero no es lo mismo. Nunca será lo mismo. Para el consumidor peruano la mejor chicha siempre será la de olla.

Por otro lado, es una afrenta nacional osar cambiar el color amarillo a la Inca Kola. Es como querer cambiar el color de la bandera. Aunque, si bien es cierto, este nuevo producto no es un cambio de sabor de la tradicional marca, más bien, es una extensión de línea o una ampliación de portafolio.

Sea como sea, es un impacto en la imagen de marca el ver otro color que no sea el dorado en la misma botella.

Solo el tiempo o nuevas estrategias de marketing y publicidad pueden augurar un cambio positivo a este nuevo producto de Inca Kola y que pueda permanecer en el tiempo y en las góndolas de bodegas y supermercados.

En conclusión

El público peruano no dio buena acogida a La Moradita, prueba de ello es el constante bullying por parte de público, redes sociales y diferentes blogs.

Y, si bien es cierto, para una marca muy bien fidelizada y arraigada en los corazones peruanos, es menos riesgoso lanzar un producto sin mucha aceptación; otras empresas menos conocidas no se pueden dar tal gusto. Es por ello que de suma importancia contratar una buena agencia de marketing digital, que puede ayudarnos en el posicionamiento Web de nuestra marca. No olvidemos el rostro de nuestra marca, de ello se encarga una agencia de diseño.

Finalmente, si eres de las personas a quienes les gusta hablar con pruebas en la mano, ve adelante y prueba La Moradita.

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[1] y 2 En: http://semanaeconomica.com/article/economia/146364-la-moradita-de-inca-kola-se-les-hara-el-milagro/

Mariana Barreto

Mariana Barreto

Directora de Planning en Staff Digital. Más de 5 años de experiencia en Marketing Online y Gestión de Contenidos.

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4 Responses

  1. Cesar Obando Rosales dice:

    Se supone que como marca Inca cola, es madura por su parte por el tiempo que ya lleva a la venta y hace publicidades sorprendentes, pero de mi parte opino que todo este estudio aplicado acerca de este nuevo producto no fue muy bien aplicado, al intentar combinar dos grandes iconos que representan al país la chicha y la inca cola, de mi parte podria decir que tomaron demasiado riesgo al lanzar un producto que causa tanta desconfianza con tan solo verlo, y que solo por simple curiosidad el publico lo compre y consume,y no por el hecho de que les guste.

  2. nicolle dice:

    La moradita en mi opinion es una gaseosa de chicha mal echa, ya que puede haber tenido toda la propaganda del mundo, y muy buena en algunos casos ya que la mayoria de personas se moría por probarla, pero si el producto no es bueno, aun así hagas una buena campaña las personas que lo compren y la prueben van a hacer una antipropaganda de boca a boca que a mi parecer es mas grande que la que ellos hacen y así destruyendo al producto a pocos días o semanas de haberse lanzado el producto, ya nadie quiere ni probarlo por las criticas de las redes sociales y las de boca a boca

  3. Anneliese Neumann dice:

    Yo estoy totalmente de acuerdo, no pueden crear una gaseosa de una bebida que no la necesita, y sobre todo con la chicha que es reconocida uno de los mejores refrescos peruanos.

  4. Giannina Villalobos dice:

    Existen elementos de nuestra cultura, que se han vuelto íconos a través del tiempo, siendo asociados directamente con nuestra identidad como peruanos.
    Inca Kola, siendo esta ya un ícono, decidió incursionar en el mercado fusionando su producto estrella con otra bebida icónica para los peruanos, la chicha morada.
    Hoy vemos que esta estrategia, no ha sido la mejor, pues al querer fusionar ambos productos, los dos perdieron las características principales que los hacían tan queridos y aceptados por los consumidores. Al estar tan arraigados en nuestros corazones estas bebidas, y no poder identificarlas en este nuevo producto, nuestro paladar y mente, simplemente lo descarta, pues no es (valga la redundancia con el título) ni chicha, ni Inca Kola.
    Quizás Inca Kola deba buscar relacionarse/fusionarse con productos que sean más afines con las características que tiene desde siempre este producto estrella y que todos queremos tanto.

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